Punto de cruz o bordado libre: en qué se diferencian
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Sí, el punto de cruz es bordado. Lo que pasa es que el bordado tiene muchas formas, y el punto de cruz es el miembro más disciplinado de la familia: equis idénticas ocupan los cuadros de la tela y forman una imagen, como los píxeles en una pantalla. Cuando alguien pregunta si elegir «punto de cruz o bordado», casi siempre se refiere al bordado libre, donde el dibujo está trazado sobre la tela y las puntadas van hacia donde quieras.
Y son pasatiempos distintos. Con el punto de cruz te sientas como ante un crucigrama: cuentas cuadros, miras el patrón, pones la siguiente. El bordado libre se parece más a dibujar, solo que tu lápiz es un hilo y borrar una línea cuesta más.
¿El punto de cruz es lo mismo que el bordado?
El punto de cruz es un tipo de bordado. Se llama bordado a todo lo que se hace sobre tela con aguja e hilo: el trabajo libre a mano, el bordado a máquina y las técnicas contadas, donde cada puntada depende de los hilos de la tela. El punto de cruz es una de las contadas, junto con el blackwork, el hardanger y el bordado sobre malla rígida (needlepoint). Todo punto de cruz es bordado, pero muchísimo bordado no tiene ni una cruz.
Por cierto, no siempre hay que contar. En los kits estampados el dibujo ya viene impreso en la tela y solo tienes que cubrir las marcas de color con las mismas equis. A partir de aquí hablamos del punto de cruz contado de siempre, con patrón y a mano.
¿En qué se diferencia el punto de cruz del bordado libre?
En el punto de cruz, la cuadrícula de la tela manda sobre la forma. Cada puntada ocupa exactamente un cuadro, así que un círculo te saldrá escalonado por mucho cuidado que pongas: mira la flor de la izquierda en la foto. En el bordado libre la aguja va en cualquier dirección y la puntada puede tener cualquier largo, por eso las líneas son suaves y la superficie puede ser lisa, con relieve o llena de nudos.

| Qué comparamos | Punto de cruz | Bordado libre |
|---|---|---|
| Qué define la forma | los cuadros de la tela | las líneas del dibujo sobre la tela |
| De dónde sale el dibujo | un patrón donde un cuadro es una cruz | se transfiere a la tela |
| Tela | Aida, etamina, lino | algodón tupido, lino, seda |
| Aguja | de tapicería, punta roma, n.º 22–26 | de bordar, afilada, aproximadamente n.º 5–10 |
| Puntadas | la cruz, sus partes, pespunte, nudos | decenas: satén, tallo, cadeneta y otras |
| Hilos | mouliné, en Aida 14 normalmente 2 hebras | mouliné de 1 a 6 hebras, perlé, lana |
| Bastidor | en Aida rígida se puede prescindir | casi siempre hace falta |
| Aspecto | un mosaico regular de cruces iguales | líneas, relieve, el brillo de las puntadas largas |
¿Cuántas puntadas hay que aprender?
Para el punto de cruz, una: dos diagonales, y con eso ya puedes bordar un cuadro entero. Después necesitarás la media puntada, el cuarto y los tres cuartos para los detalles pequeños, el pespunte para los contornos y el nudo francés para los puntos, pero eso llega sobre la marcha. En el bordado libre hay decenas de puntadas, y centenares si cuentas todas las variantes. No te asustes: para los primeros trabajos bastan cinco o seis.

Las líneas se hacen con pespunte o punto de tallo, y las más gruesas con cadeneta. El punto de satén rellena las zonas grandes, el punto margarita forma pétalos y los nudos franceses hacen los puntos. El pespunte y el nudo viven en las dos técnicas, así que te los vas a encontrar elijas lo que elijas.
¿Hacen falta telas, agujas e hilos distintos?
Los hilos pueden ser los mismos: el mouliné normal de 6 hebras sirve para las dos cosas, así que tu reserva de colores no se pierde. La tela y las agujas sí serán distintas, y la diferencia se nota.

El punto de cruz se borda sobre Aida, una tela con cuadros ya hechos y agujeros en las esquinas. Para el primer trabajo elige Aida 14, y si quieres entender los números, echa un vistazo a «Qué tela Aida elegir para punto de cruz». El lino y la etamina son más caprichosos: ahí la cruz suele hacerse sobre 2 hilos de la tela, y un lino de 28 count sobre 2 hilos da el mismo tamaño que Aida 14.
El bordado libre necesita algodón tupido o lino de ligamento tafetán. En Aida sufre, porque la aguja se mete todo el rato en los agujeros que ya están hechos.
La aguja de tapicería para punto de cruz tiene la punta roma: separa los hilos y se cuela por el agujero. Los números son fáciles de recordar: n.º 22 para Aida 11, n.º 24 para Aida 14, n.º 26 para Aida 16 y 18. Para el bordado libre hace falta una aguja afilada, porque tiene que atravesar la tela. Cuanto más grueso el hilo, más grande la aguja: aproximadamente n.º 9–10 para 1–2 hebras, n.º 7–8 para 2–3, n.º 5–6 para 4–6.
En Aida 14 la cruz se borda con 2 hebras y no hay que pensar más en ello. En el bordado libre el número de hebras cambia sobre la marcha: una para un contorno fino, las seis para una línea gruesa. El color y el número del mouliné se buscan fácilmente en la tabla de colores DMC.
¿Cómo llega el dibujo a la tela?
En el punto de cruz, no llega: el dibujo se queda en el papel o en la pantalla, y tú miras el patrón y cuentas cuadros. Para el bordado libre primero se pasa a la tela con un rotulador soluble en agua a contraluz, un bolígrafo que se borra con calor o un transfer térmico. No hay nada que contar, pero luego las líneas tienen que desaparecer, así que conviene probar el rotulador antes en un retal.

Un patrón de punto de cruz funciona como una imagen de mapa de bits: cuadro, color, cruz. Y de ahí sale algo muy práctico: una foto se puede convertir en patrón automáticamente. El programa la reduce al número de cuadros que necesitas, busca el mouliné más cercano para cada uno y enseguida sabes cuántas puntadas habrá y cuántas madejas comprar. Con el bordado libre ese truco no funciona, porque la dirección y el largo de cada puntada los elige la persona que sostiene la aguja.
¿Qué es más fácil, el punto de cruz o el bordado?
Es más fácil empezar con el punto de cruz, en eso ni vamos a discutir. La puntada es una, la cuadrícula te indica dónde poner la aguja y el resultado depende sobre todo de la atención. En el bordado libre hay que aprender varias puntadas y luego conseguir que salgan parejas sin nada que te guíe. Los primeros trabajos suelen quedar algo torcidos, y es normal.
Después se pone más interesante. En un trabajo grande de punto de cruz pasas horas contando y cambiando de color sin parar, y un error de un solo cuadro desplaza una zona entera que luego hay que descoser (algo que no le gusta a nadie). En el bordado libre una pequeña irregularidad se pierde en el dibujo, pero un borde limpio de punto de satén solo llega con mucha práctica.
¿Qué lleva más tiempo?
Normalmente el punto de cruz, si comparas trabajos del mismo tamaño y bien rellenos, porque cada cuadro se recorre dos veces. Toma un patrón de 100 × 100 en Aida 14. Es un cuadrado de 18 × 18 cm con hasta 10 000 cruces, es decir, 20 000 diagonales. A 150 puntadas por hora salen 67 horas, y a quien empieza, con sus 80 por hora, le llevará 125. Da para un par de series largas.
Para un relleno así hacen falta unas 9 madejas: una madeja con 2 hebras en Aida 14 cubre unas 1100 puntadas. Para tu propio patrón, la calculadora de punto de cruz lo calcula todo. El bordado libre no se puede estimar así, porque depende de cuánta tela rellenes. Un dibujo de contornos del mismo tamaño se hace mucho más rápido, mientras que un punto de satén compacto puede alargarse tanto como el punto de cruz.
¿Se puede bordar en punto de cruz un dibujo de bordado libre?
Directamente, no. El punto de cruz necesita una cuadrícula y ese dibujo solo tiene líneas, así que primero se pasa a cuadros y los contornos suaves se convierten en escalones. Cuantas más puntadas de ancho y más fina la tela, menos se notan. Las líneas finas es mejor dejárselas al pespunte, por encima de las cruces.
Mezclar técnicas se puede todo lo que quieras. Los contornos en pespunte y los nudos franceses ya vienen en muchos patrones. ¿Quieres punto de cruz sobre una tela normal o sobre ropa? Para eso existe el cañamazo desechable (waste canvas): bordas a través de él y luego sacas sus hilos uno a uno.
¿Por dónde empezar si eres principiante?
Si te gusta tener un plan y ver cómo la imagen crece cuadro a cuadro, empieza por el punto de cruz. Aida 14, aguja de tapicería n.º 24, mouliné a 2 hebras y un patrón pequeño de 40–60 puntadas de ancho, es decir, 7–11 cm. Un trabajo pequeño se puede terminar antes de que se enfríe la ilusión, y con un cuadro enorme no todo el mundo lo consigue.
Si prefieres dibujar con la aguja y no contar nada, elige algodón tupido, bastidor, una aguja afilada y un dibujo sencillo en pespunte, punto de tallo y nudos franceses.
Es difícil equivocarse. Manejar el mouliné, rematar el hilo y mantener una tensión pareja se aprende una sola vez, y la segunda técnica luego va mejor.
Pruébalo
Si te tira el punto de cruz y tienes una foto que te encanta, súbela al editor. Indica el «Ancho en puntadas», elige la tela en el bloque «Tela» y al lado aparecerá el tamaño en centímetros. ¿Te gusta la vista previa? Pulsa «Descargar PDF» y tendrás el patrón y la lista de hilos. Qué imágenes quedan mejor lo contamos en «Qué fotos e imágenes sirven para un patrón de punto de cruz».
Pruébalo con tu foto
Sube una foto y el patrón con los números de hilo DMC estará listo en un segundo.
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